¿A que viene esto?
Por la friega de andar, por la costa soportando el bochorno climático; de la desorientación que me provocan las calles que solo tienen nombres de héroes patrios o políticos añejos; es decir, sin ningún patrón numérico que ayude a ubicarse; ademas del pobre sistema de transporte.
El mar esta sobrevalorado (y cada día que pasa: más contaminado); eso de que el sonido de las olas relaja, es pura sugestión, a final de cuentas es ruido blanco; se tiene el mismo efecto sintonizando entre dos estaciones de AM.
Yo no entiendo porque tanta fascinación por los mariscos, ya sé que son deliciosos; pero hay lugares donde abusan con el precio (por eso muchos turistas no se complican y terminan por entrar a un McRonalds o Burger kink).
Una de las cosas que tengo que decir a favor es que por lo menos, la gente anda más relajada por la calle (agreguenle la ligereza de ropas), muy ahuevonados, eso sí; pero no tan estresados como en otras ciudades.
Ahora sé, que tengo una gran parcialidad hacia los ríos, bosques, montañas, calles empedradas, caminos rocosos y todo eso que encuentra uno en las cordilleras. Sobre todo: silencio, mucho silencio.
La playa hace demasiado ruido... odio la playa y sus accesorios.
Saludos desde jarochilandia.
P.D. Odio a los jarochos, son bien pesados y parlanchines, con excepción del pato jarocho, ese guey, sí es la onda.
P.D. 2 Las noches son insoportables, cuesta mucho adaptarse.
P.D. 3 10 pesos por una coca de 500 ml !Que vayan al diablo!




